22.3.11

Traducciones: "Hombre conejo" de Sapphire

Sapphire. Fuente: Homework Central


1.
él es la noche
persiguiendo conejos,
una olla de polvo
bajo el cielo de asfalto
rajado de estrellas.
atleta,
“triunfa chico negro de Houston”.
de pie, derecho como una hojilla
abre mi vagina de un tajo
estirándola como luces que sangran en el aire oscuro
sus dientes de conejo arrastran mi lengua
por sables ocultos bajo sal,
de la punta cortada
gotean rosas rojas
que gritan: papi, no.

se supone que no debería ser
tu cena, negro.
tu semen forma dedos
en mi garganta,
dedos lanudos.
toso todo el tiempo
hombre conejo
chico negro
corre
salta
obstáculo tras obstáculo—
cada vez más alto.

hasta que tu pene se derrita
como un malvavisco en el fuego
y tu miedo sea un desierto sin otra flor
que tus dos hijas,
Bellezas Americanas,
firmes capullos que abres,
pétalos de luz rosa desangrándose
bajo una luna destrozada.
agujas de pino brotan de la arena
pero no preguntas para qué son
rodeado como estás por pequeñas hijas,
diminutos cazones que se ahogan entre pañales.
tú hiciste esto güevo de conejo,
güevo de conejo
güevo de conejo
engendro coprófago saltador
ojos ciegos abriéndose
como enfermedad terminal
boca tras boca—
paralizante luz.

2.
me deslizo entre frías habitaciones de poliéster,
hasta tu cama—
allí todo es tan ordinario y roto.
esquivo la blanca piel y
los ojos sangrantes de Jesús.
casi todas las noches dormías
en el obituario de la luz—
completamente sola.
la imagen estaba colocada de tal manera que
cuando tu cabeza golpeaba la almohada
veías a Jesús.
¿el qué?

3.
veías a la muerte como las piernas negras de tu madre
como los dientes torcidos de tu hermana retrasada
como el olor húmedo de la luz en el ojo de un pez.
veías a la muerte cabalgando sin automóviles ni tarjetas de crédito.
veías a la muerte arrastrándose tambaleándose como las mujeres gordas
            que odiabas.
veías que Jesús no podía salvarte.

la mano de dios está fruncida por el olor a cabello quemado y
            grasa caliente,
ella te escucha diciéndole a tus hijos no se vayan a juntar
            con una negra.
sus tetas cuelgan tristes serpientes subiendo por tus piernas
hasta que tu pene habla y con mirada ciega ves
a las dos hijas que abandonaste sin agua en el desierto.
oh la muerte te conoce y te invita a cenar,
sale rodando del garaje como un coupe de ville,
es una hija de lengua viperina que te traiciona,
es un conejo sediento ahogándose en una carretera solitaria.
la muerte es un hacha dentro de un ascensor elevándose hacia el sol.
la muerte es el huevo de dios.
la muerte es una hija que se alimenta.
tú eres la mesa donde la negra y húmeda tierra descansa—
tú eres la cena del polvo,
un cadillac regresando a una choza derrumbada.
eres el conejo liberado del temor
el círculo quebrado por el sol
el mango de un hacha enterrada,
cabeza rodado por el desierto
como una bola de paja—
de regreso a Neptuno.

4.
ahora soy la reina de la arena,
viento envolviéndose como alambre alrededor del cuello del conejo,
el final de un ciclo.
mis hijos se rehúsan a creer que tu pene es una chupeta.
mis hijos son el desierto florido;
flores de cactus abriéndose al perdón,
millones de conejos saltando—
saltando por encima de ti.




Lea el poema en inglés aquí.