26.7.11

Traducciones: "Por qué escojo a los negros como amantes" de La Loca

La Loca. Fuente: tomicabajsic.com



El ácido hoy
es entretenimiento a la moda
pero en 1967
tomarlo era una experiencia eucarística
            que nos convertía en visionarios

Mi amiga y yo solíamos arreglarnos
            para caer en
            Haight
            y oh sí
            los Negros sabían quiénes éramos
            pero los chicos blancos eran estúpidos

Yo fui concebida en San Fernando
            Mi madre, soltera, no me abortó
            porque Tijuana era inasequible
            Me metieron en una cuna de invisibilidad
            me alimentaron con teteros de aspirina y germicidas
            Mis niñeras fueron tubos catódicos
            Llegué a la adolescencia
            gracias a Bandini y a los rociadores

En 1967 atravesé el cristal de una ventana
            y comenzó mi desengaño
            Vi a la Madre Tierra y al Gran Hermano
            y
            corté mis raíces, acuñadas en el concreto
                        de Sunset Boulevard
            para ir con mi amiga
            de Berkeley a San Francisco
            pidiendo cola
            y descubrimos
            que los Negros eran geniales
            y que
            los chicos Blancos eran producidos en masa
            y regaban el césped artificialmente
                        con largas mangueras verdes
                        en el oeste de Los Ángeles

Ahí estaba yo, en el salón Avalon
            toda de clásico satén rosa, cuero y pachuli
                        pionera de la revolución sexual
Solía ser la querida del sátiro, media-mujer
y el satén rosa colgaba
                        sobre mi cuerpo
                        como una intención
Tragaba lisérgico de desayuno, almuerzo y cena
                        Yo era una calle sin salida en los extrarradios del establishment
                        y la moral era algo sujeto a interpretaciones

En mi barrio, si andabas con cualquiera, eras una puta

Pero yo era una inmigrante, y ahora
            observaba los aviones cargados de chicos blancos
                        despegando desde Hamilton High
            Ellos eran la vanguardia
                        de la Revolución
            Bajaban del avión
                        vistiendo raídas camisas de trabajo
                        arremangadas
                        y una Shell Oil, una Bankamericar,
                        una Mastercharge en los bolsillos traseros
                        con los nombres de sus padres
            Cargamentos de revolucionarios
            En las misas matutinas citaban a Marcuse y a Huey Newton
            En las vespertinas, les ordenaban a las chicas de
                        San Fernando que
                        se cogieran a todo el mundo
            No obedecer era fascismo
Yo observaba los cargamentos de chicos blancos
            despegando de Hamilton High
Todos los chicos de mi escuela fueron enviados a Vietnam
Y yo estaba en Berkeley, cogiéndome a jovencitos blancos
            que protestaban por la paz
            En la cama, las manos pusilánimes de los que manifestaban contra la guerra
                        me enseñaron filosofía marxista:
            Nuestros barrios sentencian nuestras vidas
            Este era su escenario y ellos eran políticos
            Yo era una aparición con orificios
            Sabía que, en sus corazones, todos eran vendedores de seguros
            y morirían de infarto
            De todas formas yo se los mamaba, porque
                        yo era consciente
            algo confirmado por mi ingesta de ácido
            ¡Yo no era ninguna campesina!
            Se los mamé a esos jovencitos blancos
            y ellos me llenaron la cabeza de comunismo
            Me informaron que los pobres no tenían
                        dinero y que estaban siendo oprimidos
            Había negros y chicanos
            y algunas mujeres tenían niños ilegítimos
            Mientras tanto, mis muslos eran cachorros
                        con sed de sangre
            que nunca tendrían suficiente
y aquellos pequeños comunistas eran tacaños
Tenía diecisiete años
            y quería ver el mundo
            Mi florecimiento fue químico
            Aprendí de promiscuidad y de medicina
            Atravesé más ventanas
                        y todo se puso realmente oracular
En 1968
una noche
el chamán puso alguna mierda santa sobre mí y wow
supe que
en 1985
            el mundo aún sería blanco, germicidamente
                        blanco
            Que el ethos de la abundancia
            era un imborrable
            rasgo de chico blanco
            como los ojos azules
            Que los Volkswagen serían reemplazados por
                        Ferraris
                        y serían conducidos con el mismo
                        arrogante coraje que lloriqueaba a las puertas
                        del Fillmore, viéndose bien
Yo conocía a esos tipos, los conocí cuando tenían afiches del
            Che Guevara sobre sus camas
            Todos tenían afiches del Che Guevara sobre
                        sus camas
            Y yo miraba los ojos negros del Che toda la
                        noche mientras permanecía acostada en esas camas,
                        ignorada.
Ahora esos tipos tienen sus nombres en puertas de pisos 18 de
            alguna torre en Encino
            Tienen ex esposas y dealers
Hasta mi amiga se casó en Van Nuys con el dueño de un conjunto residencial

En la nomenclatura correcta que usaría un teórico marxista blanco, yo era
            una ramera.
A las chicas ricas las llamaban “liberadas”.

Yo era una mujer de San Fernando
            y los Negros de San Francisco y yo
            teníamos mucho en común
            Nuestros ojos, por ejemplo,
            dilatados
            con la opacidad del “jódete”
            Yo los veía y ellos me veían
            No necesitábamos un oftalmólogo para hacer el amor
            Nos acostábamos sobre fundaciones de
                        visibilidad
            y nuestra cogida
            no era ninguna hipótesis

Ahora que yo era mundana
            deseaba corregir
            los ojos azules y nerviosos que volaron desde
            Brentwood
para ver a Hendrix
pero
cuando los veía fijamente
siempre perdían foco
y se ponían claros y más claros
y
no me extraña que Malcolm los llamara Diablos.









Lea el poema en inglés aquí.

22.3.11

Traducciones: "Hombre conejo" de Sapphire

Sapphire. Fuente: Homework Central


1.
él es la noche
persiguiendo conejos,
una olla de polvo
bajo el cielo de asfalto
rajado de estrellas.
atleta,
“triunfa chico negro de Houston”.
de pie, derecho como una hojilla
abre mi vagina de un tajo
estirándola como luces que sangran en el aire oscuro
sus dientes de conejo arrastran mi lengua
por sables ocultos bajo sal,
de la punta cortada
gotean rosas rojas
que gritan: papi, no.

se supone que no debería ser
tu cena, negro.
tu semen forma dedos
en mi garganta,
dedos lanudos.
toso todo el tiempo
hombre conejo
chico negro
corre
salta
obstáculo tras obstáculo—
cada vez más alto.

hasta que tu pene se derrita
como un malvavisco en el fuego
y tu miedo sea un desierto sin otra flor
que tus dos hijas,
Bellezas Americanas,
firmes capullos que abres,
pétalos de luz rosa desangrándose
bajo una luna destrozada.
agujas de pino brotan de la arena
pero no preguntas para qué son
rodeado como estás por pequeñas hijas,
diminutos cazones que se ahogan entre pañales.
tú hiciste esto güevo de conejo,
güevo de conejo
güevo de conejo
engendro coprófago saltador
ojos ciegos abriéndose
como enfermedad terminal
boca tras boca—
paralizante luz.

2.
me deslizo entre frías habitaciones de poliéster,
hasta tu cama—
allí todo es tan ordinario y roto.
esquivo la blanca piel y
los ojos sangrantes de Jesús.
casi todas las noches dormías
en el obituario de la luz—
completamente sola.
la imagen estaba colocada de tal manera que
cuando tu cabeza golpeaba la almohada
veías a Jesús.
¿el qué?

3.
veías a la muerte como las piernas negras de tu madre
como los dientes torcidos de tu hermana retrasada
como el olor húmedo de la luz en el ojo de un pez.
veías a la muerte cabalgando sin automóviles ni tarjetas de crédito.
veías a la muerte arrastrándose tambaleándose como las mujeres gordas
            que odiabas.
veías que Jesús no podía salvarte.

la mano de dios está fruncida por el olor a cabello quemado y
            grasa caliente,
ella te escucha diciéndole a tus hijos no se vayan a juntar
            con una negra.
sus tetas cuelgan tristes serpientes subiendo por tus piernas
hasta que tu pene habla y con mirada ciega ves
a las dos hijas que abandonaste sin agua en el desierto.
oh la muerte te conoce y te invita a cenar,
sale rodando del garaje como un coupe de ville,
es una hija de lengua viperina que te traiciona,
es un conejo sediento ahogándose en una carretera solitaria.
la muerte es un hacha dentro de un ascensor elevándose hacia el sol.
la muerte es el huevo de dios.
la muerte es una hija que se alimenta.
tú eres la mesa donde la negra y húmeda tierra descansa—
tú eres la cena del polvo,
un cadillac regresando a una choza derrumbada.
eres el conejo liberado del temor
el círculo quebrado por el sol
el mango de un hacha enterrada,
cabeza rodado por el desierto
como una bola de paja—
de regreso a Neptuno.

4.
ahora soy la reina de la arena,
viento envolviéndose como alambre alrededor del cuello del conejo,
el final de un ciclo.
mis hijos se rehúsan a creer que tu pene es una chupeta.
mis hijos son el desierto florido;
flores de cactus abriéndose al perdón,
millones de conejos saltando—
saltando por encima de ti.




Lea el poema en inglés aquí.