3.5.10

Traducciones: "Mein Kampf" de David Lerner


David Lerner (1951-1997) fue uno de los llamados poetas “renegados” que surgieron en Estados Unidos durante la década de los ochenta. Abandonó el periodismo para dedicarse a la poesía y se convirtió en uno de los principales animadores del grupo The Babarians, que acostumbraba reunirse en el Café Babar de San Francisco. En 1997 falleció por sobredosis de heroína.

Lerner no es uno de los poetas más reconocidos de su grupo y quizá tampoco sea uno de los mejores. Sin embargo, su poema “Mein Kampf” funciona casi como el manifiesto de una generación signada por el desencanto. El fracaso de los grandes relatos y utopías de los sesenta —concebidos casi todos por las clases más pudientes— sentó las bases para los próximos sacudones culturales que presenciaría la humanidad: los de la clase obrera de los países desarrollados. En estas circunstancias emerge, por ejemplo, el punk, movimiento que ya se gestaba en Gran Bretaña desde finales de la década del sesenta.

Podemos intuir que los poetas de esta generación quisieron hacer una poesía que no buscara convencer ni vencer, una poesía desengañada que ya no celebrara la belleza ni la BEATitud del espíritu sino que apostara, más bien, por la “investigación de las basuras”, como lo hubiera dicho en Caracas, casi veinte años antes, Adriano González León.

El mismo término outlaw nos anuncia una coordenada: fuera de la ley. Una “ley” que puede interpretarse, en el caso del arte, como cualquier convención estética, moral o cultural que haya sido impuesta por la historia y por medio de la cual se juzgan las obras de los hombres. El outlaw, antes que un forajido o maleante, es aquel cuyo devenir transcurre en (o hacia) un espacio no dominado por esas leyes, contra lo permitido o aceptado, en clara desobediencia de las reglas que otros han establecido. Pero quien se encuentra fuera de la ley suele quedar también fuera de la polis, execrado de un ámbito al cual tal vez nunca deseó pertenecer. Se trata de un exilio simbólico, ideológico, voluntario. En el caso de los poetas: un exilio en o a través de la lengua.

Es posible que la Outlaw Poetry, más que la obra de un grupo de poetas rechazados, sea entonces una categoría de la voz poética que se pronuncia desde un espacio auto-exiliado del mundo literario ortodoxo.

Sin embargo, existe una voluminosa antología compilada por Alan Kaufmann y S. A. Griffin, publicada en 1999 por Thunder’s Mouth Press. Se titula The Outlaw Bilbe of American Poetry, y es una especie de evolución de experiencias anteriores como la New American Underground Poetry, compilada por el mismo David Lerner. De la misma manera, existe una página web y hasta una cuenta de twitter. Ante este fenómeno es posible que uno termine poniendo en duda si estos poetas son realmente forajidos o renegados, ya que, si bien no han gozado de la completa aceptación del ámbito académico o culto de la sociedad literaria norteamericana (la ley), se encuentran inmersos en una dinámica editorial y comunicacional casi idéntica a la de la contraparte (no forajida, no renegada) que les da sentido.

Quizá sea cierto que los poetas renegados construyeron un sistema paralelo de reconocimiento y legitimación que sólo acepta a aquellos que comparten tanto su estética (que es como decir su lengua y su visión del mundo y de la literatura) como su cualidad de (auto)expulsados del sistema dominante, pero el fin último de ese sistema paralelo no es sino el de presentar una alternativa, hacerla visible para restar autoridad al orden literario establecido y dejar en evidencia su cuerpo incompleto, su naturaleza insuficiente. Los medios que emplean para intentarlo son simplemente una manera de herir desde adentro la aparente solidez de una historia escrita por unos pocos, que muchas veces actúan según intereses que no son únicamente literarios.

La vía elegida por estos poetas resulta aleccionadora. El underground no desea salir de su subterraneidad; el outlaw, en cambio, toma la superficie por asalto. Ninguno resentirá jamás que le ignoren.

El tema es como para guindarse a escribir mucho más, pero sólo me propuse presentar brevemente un asunto que apenas estoy conociendo. Me provocó compartir algo de esta poesía “forajida” o “malandra” norteamericana pero no conseguí ninguna traducción al español del poema de David Lerner, así que lo traduje a mi manera, es decir libre y aproximativamente. Que lo disfruten.


NOTA: Cuando me tocó volcar a mi idioma una palabra vulgar, escogí el término del habla venezolana que más se le aproximara. La razón es que para estas palabras no existen términos universales que preserven su vulgaridad. Pretender que ningún hispanohablante se pierda nada en su lectura sólo nos llevaría a escribir cosas como “pene”, “desgraciada” o “tonterías”, que no tienen ni de lejos la misma fuerza.

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Mein Kampf

Gary Snyder vive en el campo. Se levanta cada mañana escuchando 
el canto de los pájaros. Nosotros vivimos en la ciudad.
Kathleen Wood

lo único que quiero es
que la poesía sea famosa

lo único que quiero es
quemar mis iniciales en el sol

lo único que quiero es
leer poesía desde el centro de un
edificio en llamas
parado en el canal rápido de la
autopista
cayendo desde el tope del
Empire State

el mundo literario
chupa güevo de perro muerto

preferiría ser Richard Speck
que Gary Snyder
preferiría ir en un cohete al infierno
que en un Volvo a Bolinas

preferiría
vender armas a los marcianos
que esperar, malhumorado, la
carta de algún payaso enfermizo con
mente de esmoquin
diciéndome que me gané un
par de anteojos rosados a prueba de balas
por mi poema “Otoño en primavera”

quiero ser
odiado
por quienes viven de enseñar

quiero que la gente oiga mi poesía y
le duela la cabeza
quiero que la gente oiga mi poesía y
vomite

quiero que la gente oiga mi poesía y
llore, grite, desaparezca, comience a sangrar,
a comerse sus televisores, a golpearse hasta la muerte con
espadas y

salgan a emborracharse desenfrenadamente con
dinero ajeno

esto no es ninguna fiesta
esto no es ninguna discoteca
esto no es ninguna bolsa de sorpresas de

astutos juegos de palabras y pensamientos sensibles y
teorías amables acerca de

cuántas ambigüedades pueden bailar sobre la punta de una
ametralladora

esto no es ninguna
noche distinguida entre
cappuccinos y mentiras

esto no es ningún optimismo de
nuestras vidas tienen sentido
mientras las flores respiran en nuestras almas y
nos enamoramos locamente

esto no es ningún tipográfico, maricón
festival beatnik de segunda mano
para quejarse del
arcoiris roto

es un carnaval de pavor

es un bárbaro espectáculo de segunda
a punto de pasar a la arena principal

es terror y belleza salvaje
caminando tomadas de la mano por una carretera bombardeada
mientras los misiles gritan, y un
cielo color de sangre arterial
parpadea
como las luces de Broadway
después de la muerte por sida del último junkie

no vengo a sepultar la poesía
sino a hacerla estallar
no a mecerla sobre mi rodilla
como un niño retrasado de
ojos hermosos
sino a

lanzarla por un precipicio hacia
helados mares y
ver si la desgraciada puede
nadar y salvarse

porque el amor es una cosa excelente
que seguramente necesitamos

pero, amigos...

Hoy en Día hay tanto que odiar

que el odio es sólo amor con un resentimiento
tan grande como el Ritz
y más pesado que
todas las cuentas que jamás pagaré

porque ellos nos están persiguiendo

están vendiendo brazaletes radiactivos
y cereales que
reducen tu coeficiente intelectual 50 puntos por cada bocado
tenemos políticos que creen
que comenzar la Tercera Guerra Mundial
sería bueno para sus carreras
tenemos mujeres hermosas
con ojos como piedras húmedas
observándonos desde las páginas de
revistas relucientes
prometiendo que nos
cogerán hasta que nos salga sangre

si sólo compramos una de esas hermosas navajas plegables

yo ya tengo la mía



[Lea el poema en inglés aquí.]

1 comentario:

Andrés F. Royer L. dijo...

Excelente reseña escribiste, Santiago; tampoco los conocía. Pensé que todo había terminado con Miguel Piñero, "Miguelito" como lo conocían; sin duda una más de las voces renegadas de la poesía Norteamericana. Dedicaré tiempo a averiguar sobre estos "renegados"; me agradaron del todo. Jaja.

Nos vemos en el concurso de poesía en la UBA, Maracay.

Tu buen amigo,
Andrés Royer.