31.3.09

Traducciones: "La cultura como exposición" de Ern Malley

Supuesta foto de Ern Malley (jacketmagazine.com)

A casi un año de la presentación del libro Detrás de los erizos y de la última entrada de este blog, aparece ante mí la posibilidad lejana de un nuevo poemario. Nada de lo que he escrito hasta ahora ha merecido la pena, y por eso el abandono total de este espacio web. Lo que he escrito aún no puede ser compartido, pero sí las lecturas y los hechos que funcionen como disparadores de esos nuevos textos poéticos. Quizá esta decisión permita que este blog tome un nuevo rumbo.
Ayer, la lectura que comenzó a sacarme de mi sopor fue un texto de Ern Malley, un poeta australiano que nunca existió, concebido para la burla por dos mediocres poetas de los años 40. El descubrimiento se lo debo a Alber Vásquez. La traducción es libre y aproximativa.

Culture as Exhibit

Swamps, marshes, borrow-pits and other
Areas of stagnant water serve
As breeding-grounds... Now
Have I found you, my Anopheles!
(There is a meaning for the circumspect)

Come, we will dance sedate quadrilles,
A pallid polka or a yelping shimmy
Over the sunken sodden breeding-grounds!
We will be wraiths and wreaths of tissue-paper
To clog the Town Council in their plans.
Culture forsooth! Albert, get my gun.

I have been noted in the reading-rooms
As a borer of calf-bound volumes
Full of scandals at the Court. (Milord
Had his hand upon that snowy globe
Milady Lucy's sinister breast...) Attendants
Have peered me over while I chewed
Back-numbers of Florentine gazettes
(Knowst not, my Lucia, that he
Who has caparisoned a nun dies
With his twankydillo at the ready?...)
But in all of this I got no culture till
I read a little pamphlet on my thighs
Entitled: Friction as a Social Process.
What? Look, my Anopheles,
See how the floor of Heav'n is thick
Inlaid with patines of etcetera...
Sting them, sting them, my Anopheles.

La cultura como exposición


“Ciénagas, pantanos, préstamos y otras
áreas de aguas estancadas sirven
como lugares para la reproducción...” ¡Ahora
que te he encontrado, mi Anopheles!
(Hay un propósito para los circunspectos)


¡Ven, bailaremos suaves contradanzas,

una pálida polca o un aullante contoneo
sobre estas empapadas, hundidas tierras de procreación!
Seremos espectros y espirales de papel
que atascarán los planes del ayuntamiento.
¡Cultura de verdad! Albert, trae mi pistola.

Se me conoce en las salas de lectura
como fatigador de volúmenes de cuero
repleto de escándalos en la corte. (Mi señor
tenía su mano sobre aquel globo nevado
el seno siniestro de mi señora Lucy...) Los presentes
me han visto mientras mascaba
números atrasados de gacetas florentinas
(¿No sabíais, mi Lucía, que aquél
quien vista elegantemente a una monja
muere con el twankydillo erguido?...)
Pero de nada de esto obtuve cultura hasta que
leí sobre mis muslos un pequeño panfleto
titulado: “La fricción como proceso social”.
¿Qué? Mira, mi Anopheles,
observa cómo es de grueso el piso del Cielo
incrustado con pátinas de etcétera....
Aguijonéalos, aguijonéalos, mi Anopheles.



2 comentarios:

maria alejandra cabello dijo...

Santiago, quizá tu humildad es lo que te permite brillar a través de tus letras. Si vale de algo una opinión desde una noche más en esta ciudad en decadencia, pienso que necesitamos más poetas como tú. Personalmente, Detrás de los erizos despertó en mí –y sigue haciéndolo- una extraña sensación, una fascinación más bien, que pocos textos producen porque de algún modo me dejan saber que no soy la única. Siempre vas a tener un aliado en tu estilo y en tus expresiones de la realidad. Y no sé tú, pero pienso yo que la mayoría es sólo una falsa alianza. Hace falta tu poesía, no la exilies.

Santiago Acosta dijo...

Muchas gracias, María Alejandra. Me alegró mucho recibir tu mensaje. No he dejado de escribir, pero por muchas razones he terminado desechando todo lo que he escrito desde Detrás de los erizos. Desde hace poco más de un mes estoy trabajando, al fin, en un nuevo proyecto poético que me emociona. Curiosamente, he tenido que exiliar mi escritura para que eso ocurriera. Te haré saber cuando ya se pueda leer algo nuevo mío por ahí. Un abrazo, cómplice.