22.8.06

Siete noches


1


Estoy en una ciudad europea bajo la cual corre mucha agua gracias a un impecable sistema de drenajes y alcantarillas. Es una mezcla entre Madrid, Venecia y el centro de Caracas. Me asomo a dos desagües y veo lo mismo: tiburones muertos, podridos contra las rejas de los drenajes. Los dientes se les han comenzado a caer y el olor es insoportable.


2

Estoy en una playa y entro en un tronco inmenso y podrido. Se me acerca una especie de hongo-anémona, blando y hermoso, que comienza a frotarse contra mi rostro. Al principio me inquieta que pueda ser venenoso, pero dejo que se frote cada vez con más fuerza, como si estuviera excitado. Se va poniendo rojo. Tiembla. Estalla en colores. Se convierte en una muchacha, dormida y satisfecha. Yo me quedo mirándola, enamorado hasta el mareo.


3

Estoy con mi madre en un museo. El lado izquierdo del pasillo es una vitrina llena de vasijas y tejidos primitivos (pero impecables, casi falsos). El lado derecho es una vitrina llena de objetos modernos como armas, carpas y lámparas de excursión. Mi madre va examinando tejidos, frotando vasijas, volteando todo lo que hay en el lado izquierdo, como si buscara algo auténtico o un grano de polvo. Suena una alarma.


4

Estoy en casa de mis abuelos. En una de las repisas de la biblioteca hay un grupo de pichones de pato. En el suelo hay muchos conejos. Debo estar alerta porque si un pichón llega a caer al suelo los conejos se lo comerán. Y se caen a cada momento. Tengo que levantarme varias veces a recogerlos porque los conejos están hambrientos y los miran, inmóviles.

5

Estoy acostado en una cama que no es mía en una casa que apenas conozco. Detrás de mí, en una cama más pequeña, duerme un niño de once años. El televisor muestra una coreografía de mujeres desnudas. Me duermo. Sueño que entra una estampida de toros descomunales, suaves y blancos. Atraviesan la casa. Afuera dos hombres guían a algunos hacia la derecha y a otros hacia la izquierda. En ese momento me quedo dormido. Sueño que uno de los toros me lame la oreja, saboreándome y acariciándome con sus belfos tibios. Despierto. Vuelvo a despertar. Finalmente, despierto.

6

Estoy en una isla. Sobre la arena encuentro un huevo esférico y transparente: dentro hay una mínima tortuga congelada en un cubo de hielo. Abro la esfera y desecho la tortuga; mi novia me lo reprocha. Luego organizo un bolso negro y digo que voy a buscar a mi león. Quiero buscar a mi león para pasearlo por la playa, digo. Lo encuentro dormido y acaricio su pelaje dorado y ensortijado hasta que se despierta. Le pongo el arnés y comenzamos a caminar. No sé si tendré fuerza para aguantarlo. Quizá esto sea peligroso, pienso. Se suelta. Corre hacia un grupo de gente.

7

Estoy en una habitación de hotel. Es hora de irme. Recojo mis miles de cosas y las voy metiendo en una maleta. Balones de fútbol, guías telefónicas, máscaras de arcilla. Descubro que la gaveta de la mesa de noche tiene un doble fondo. Lo levanto y debajo encuentro unos lentes, que confundo con los que mi padre ha perdido hace unas horas, pero no son. También encuentro cartuchos de balas y recortes de periódico del día anterior. Golpean la puerta.

3 comentarios:

Ceshire_andromeda dijo...

Tus sueños?
Besos

El Señor del Crepúsculo Invernal dijo...

Hola:

Pues te cuento que ya desde hace un par de años decidi aprender a estar conciente en los sueños, lo que se conoce como onironautica. El principal requisito anotar los sueños con todo detalle, de ahi que en este par de años me acuerde de muchas cosas y detalles de mis sueños, aunque aun me falta. He leido es parte de las mascaras de dios, ademas mis sueños me han enseñado que solo mis simbolos tienen significados para mi. Creo no he soñado nunca con caballos, pero si con peces de colores que vuelan, con toros, con perros que me destrozan, con angeles y tuneles de luz, en fin es un universo maravilloso. Voy a pasar por tu blog a echarle una ojeada ya que me gusta escribir poesia tambien

Chao, estamos en contacto

Helénica dijo...

Hola,
No sé si son sueños, relidades o ambas, pero con tus "Siete Noches" me hiciste recordar ambientes entrañables perdidos en mi memoria
:)